Reflections

Posted 13 October, 2017 by Guest Author

La privacidad para cyborg-organizarnos / Privacidade para cyborg-organizar

Este artigo também está disponível em português.

Este artículo fue escrito por Maricarmen Sequera Buzarquis, y publicado en el blog de TEDIC. Este artículo fue editado mínimamente por claridad y longitud.

En los próximos meses, estaremos trabajando junto con aliados regionales en América Latina, como Ciudadano Inteligente, Ojo Público, TEDIC y FLIP, para desarrollar estrategias transfronterizas alrededor de desafíos de transparencia y rendición de cuentas en la región, reuniendo a actores en estos temas en un evento en Río de Janeiro en noviembre del 2017. Nos concentraremos en cuatro temas principales: la libertad de prensa, la impunidad, la seguridad organizacional y la influencia del sector privado en la política. Esta semana, nuestros aliados regionales compartirán sus respectivos pensamientos sobre los cuatro temas en esta serie.

La protección de los derechos humanos en grupos y colectivos organizados

La privacidad es una condición fundamental para ser una persona libre. Gracias al derecho a la privacidad, podemos actuar, pensar, hablar, escribir, experimentar y decidir cómo queremos ser, al margen escrutinio ajeno.

Como dice Barton Gellman“La privacidad es relacional. Depende de tu audiencia. No quieres que tu patrón sepa que estás buscando otro empleo. No explicas tu vida amorosa a tu madre o a tus hijos. No cuentas secretos comerciales a tus rivales”

Internet no es un espacio público, sino un espacio privado por el cual la mayor parte de la infraestructura de la red está en manos de empresas privadas. Entre ellos los conectores dorsales, los servidores de DNS, los proveedores de servicio de Internet, navegadores de Internet, aplicaciones de contenidos como Facebook, Google, Twitter etc.

Actualmente la arquitectura de Internet es centralizada y esto genera no solo concentración de poder, sino mayor debilidad, por ejemplo, en lo que refiere a la probabilidad de recibir ataques y así se pone en peligro nuestra vida en Internet.

Con la actual arquitectura de Internet nuestra privacidad se encuentra más vulnerable. Aunque existen algunos esfuerzos para elevar los estándares de protección de datos personales, políticas contra la violencia de género y contra el discurso del odio, esto no es suficiente. Sucede que muchas de estas políticas son de aplicación local y se dificulta la cooperación con gobiernos que son autoritarios y promueven bloqueos a Internet. Lo mismo ocurre cuando empresas privadas lucran con el tratamiento abusivo de nuestros datos personales, sin tener en cuenta la perspectiva de derechos humanos: suelen alojar sus servidores en países donde no existen regulaciones claras o buenas prácticas para la protección de nuestra privacidad.

Esta violencia se traducen en casos concretos:

  • En México: #GobiernoEspia, el caso de vigilancia estatal de las comunicaciones a través de malware, denunciado por R3D y CitizenLab contra funcionarios del Estado, periodistas y activistas.
  • En Cataluña: bloqueos y vigilancia a través de Internet en protestas ciudadanas.
  • Casos de violencia de género: como acoso y amenazas a mujeres y comunidades LGTBQ+ por parte de comunidades conservadoras y machistas.
  • Ciberataques: a través de ransomware como el resonado caso de WannaCry que afectó a empresas, organismos estatales y usuarios en más de 150 países.

Además de los mencionados ejemplos de violencia, se han documentado discriminaciones a través de algoritmos: el uso de big data limita nuestra forma de consumir Internet, aplicando filtros contra supuestos fake news, copyright, neutralidad en la red e inclusive intereses del usuario, generando “Cámaras de Eco”. Esto termina por ampliar las desigualdades y limita en última instancia nuestra libertad de expresión.

¿Cómo debemos protegernos los cyborg-activistas?

La privacidad y la seguridad son caras de una misma moneda: se complementan y protegen la integridad de las personas. Por tanto debemos incorporar ciertos hábitos que se transformen en una cultura de seguridad. La mejor manera es ciber-organizarnos, es protegernos a través de herramientas tecnológicas y políticas públicas inclusivas y que respeten nuestros derechos para una sociedad democrática.

Asimismo, el tratamiento del riesgo y amenazas supone beneficios para la “salud” de la ciber-seguridad de las organizaciones. Es decir, que no se eliminan los problemas si no se mitigan las probabilidades que ocurra y se minimiza los posibles impactos.

Para que Internet sea un espacio de democracia, debemos hackearla: primero que nada entender cómo y por quiénes está construida esta red de redes. Debemos comprender lo que significa ese “like” en Facebook, o qué significa usar redes mesh, o comprar en Amazon, para entender nuestros datos.

Debemos utilizar la falta de neutralidad de la tecnología en favor de ese desbalance, y dirigir hacia un empoderamiento de los excluidos con perspectiva de los derechos humanos buscando un verdadero cambio social: cifrado, anonimizado, con software libre, transparencia, privacidad por diseño, rendición de cuentas, seguridad digital, portales de datos abiertos, etc..

A partir de esto, reducir los riesgos y amenazas en Internet, porque una sociedad informada y consciente podrá aprovechar los beneficios de la red y buscar maneras de proteger la privacidad.

Parafraseando a Donna Haraway: “Neo de The Matrix no va a venir a salvarnos, sino el Cyborg que tenemos dentro de cada uno.”

Eso significa que debemos ser capaces de crear nuestros propios mecanismos y redes de apoyo, perdiendo el miedo a las máquinas de poder, conectando esos cables submarinos con nuestros cables culturales, burlando la obsolescencia programada, reconstruyendo las computadoras, y nuestro entorno. Debemos hackear nuestra sociedad para extirpar esa desigualdad y violencia, y habitar Internet con nuestros lenguajes, idiomas, creencias, conocimientos, cultura y vida, donde cualquier de nosotras podamos aparecer y transitar libres y seguras.

Privacidade para cyborg-organizar

 

Este artigo foi publicado no blog de TEDIC, e foi escrito por Maricarmen Sequera Buzarquis.

Restam poucos dias para o nosso evento ‘Enfoques transfronteiriços para os desafios de transparência e rendição de contas na América Latina’, no qual estamos colaborando com TEDIC, Ciudadano Inteligente, Ojo Público, e FLIP, entre outros. Enquanto esperas, podes ler nossa reflexão sobre estes temas.

A proteção dos direitos humanos em grupos e coletivos organizados

A  privacidade é uma condição fundamental para ser uma pessoa livre. Graças ao direito à privacidade, podemos agir, pensar, falar, escrever, experimentar e decidir como queremos ser, à margen do escrutinio dos outros.

Como diz Barton Gellman“ A privacidade é relacional. Depende da tua audiência. Não queres que seu patrão saiba que estás buscando outro emprego. Não expliques tua vida amorosa a tua mãe ou a teus filhos.  Não contes segredos comerciais a teus rivais”

Internet não é um espaço público, mas sim um espaço privado no qual a maior parte da infraestrutura da rede está nas mãos de empresas privadas.  Dentre eles os conectores dorsais, os servidores de DNS, os provedores de serviço de internet, navegadores de internet, aplicativos de conteúdo tais como Facebook, Google, Twitter etc.

Atualmente a arquitetura da internet é centralizada e isso gera não só a concentração de poder, mas também maior debilidade, por exemplo, no que se refere a probabilidade de receber ataques e assim nossa vida na internet é posta em perigo.

Com a atual arquitetura da Internet nossa privacidade encontra-se mais vulnerável. Mesmo que existam alguns esforços para elevar os padrões de proteção de dados pessoais, políticas contra a violência de gênero e contra o discurso de ódio, isto não é o suficiente. Acontece que muitas destas políticas são de aplicação local e a cooperação é dificultada com governos autoritários e que promovem bloqueios a internet. O mesmo ocorre quando empresas privadas lucram com o tratamento abusivo de nossos dados pessoais, sem levar em conta a perspectiva dos direitos humanos:  costumam alojar seus servidores em países onde não existem regulamentos claros ou boas práticas para a proteção da nossa privacidade.

Esta violência se traduz em casos concretos:

Além dos exemplos de violência mencionados, foram documentadas discriminações através de algoritmos: o uso de big data limita nossa forma de consumir internet, aplicando filtros contra supostos fake news, copyright, neutralidade na rede e inclusive interesses do usuário, gerando “Câmaras de Eco”. Isto termina por ampliar as desigualdades e limita em última instância nossa liberdade de expressão.

Como nós, ciber-ativistas, debemos nos proteger?

A privacidade e a segurança são lados de uma mesma moeda: se complementam e protegem a integridade das pessoas. Portanto devemos incorporar certos hábitos que  se transformem em uma cultura de segurança. A melhor maneira é nos ciber-organizar, é nos proteger através de ferramentas tecnológicas e políticas inclusivas e que respeitem nossos direitos para uma sociedade democrática.

Mesmo assim, o tratamento de risco e ameaças supõe benefícios a “saúde” da ciber-segurança das organizações. Ou seja,  os problemas não são eliminados se não se atenuam as probabilidades que ocorram e se minimizem os possíveis impactos.

Para que Internet seja um espaço democrata, devemos hackeá-la: antes de tudo entender como e por quem está construída rede de redes. Devemos compreender o que significa esse “like” em Facebook, o que significa usar redes mesh, ou comprar na Amazon, para entender nossos dados.

Devemos utilizar a falta de neutralidade da tecnologia em favor deste desequilíbrio, e dirigir em direção a um emponderamento dos excluídos com perspectiva dos direitos humanos buscando uma verdadeira mudança social: cifrada, anonimizada, com software livre, transparência, privacidade por desenho, rendição de contas, segurança digital, portais de dados abertos, etc..

A partir disto, reduzir os riscos e ameaças na Internet, porque uma sociedade informada e consciente poderá aproveitar os benefícios da rede e buscar maneiras de proteger a privacidade.

Parafraseando Donna Haraway: “Neo do The Matrix não virá nos salvar, mas sim o Cyborg que há dentro de cada um.”

Isso significa que devemos ser capazes de criar nossos próprios mecanismos e redes de apoio, perdendo o medo das máquinas de poder, conectando esses cabos submarinos com nossos cabos culturais, zombando da obsolescência programada, reconstruindo os computadores, e nosso ambiente. Devemos hackear nossa sociedade para extirpar essa desigualdade e violência, e habitar a internet com nossas linguagens, idiomas, crenças, conhecimentos, cultura e vida, onde qualquer uma pode aparecer e transitar livre e segura.

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